‘Se nota que es lunes’

Me había prometido no sacar nunca este tema, pero cuando un lunes tras otro vivo la misma película me dan ganas de tirar la toalla. Sí, así de claro. Soy madre soltera a pesar de que mi príncipe tenga un padre. El niño lo adora. ¿Qué digo lo adora? Lo tiene en un pedestal como su gran ídolo, no hay nadie mejor que papá y de eso tengo yo parte de culpa.
Por el mero hecho de ser su padre, no se me ha ocurrido utilizar a mi príncipe como moneda de cambio, cada vez que me ha dicho: ‘Echo de menos a papá’ muy diligentemente he marcado su teléfono para gestionar que el niño se fuera el fin de semana con él. Durante más de tres años (ahora ya no es así y al final de todo entenderéis el porqué) nos hemos saltado las medidas, mi príncipe pasaba los fines de semana con su padre, de lunes a viernes estaba conmigo, incluso, cumpleaños, Navidades y vacaciones las hemos (ejem) disfrutado juntos, a pesar de que cuando estamos los tres yo soy la ‘chacha’ (pido perdón a las empleadas del hogar, pero en este caso soy la chacha y por favor léase con el mismo tono despectivo que lo decía mi abuela la coronela cuando se enfadaba, porque en los momentos finos era la doméstica…).
Todo esto lo he soportado durante tres años por mi príncipe. Me fui de casa con el menor, porque sabía positivamente que no iba a cumplir con sus responsabilidades, me veía absorbida por los gastos de un casoplón que no podía mantener. Si tengo algo claro en esta vida es que no discuto con nada ni con nadie por un ladrillo o por cualquier cosa material. Cogí mis cosas y me largué tras firmar los papeles necesarios, renuncié a la casa aunque continúo pagando deudas comunes. He sido capaz de aguantar durante este tiempo que su ayuda económica sea inexistente, jamás ha aportado un euro para la manutención y las necesidades de su hijo. Para colmo, he creído que tenia una grave enfermedad, le he respetado que no quisiera tratarse, que no se lo dijera a su familia, es más, me ofrecí a cuidarle por respeto a mi hijo (hoy por hoy, la grave enfermedad brilla por su ausencia y he llegado a la conclusión de que el verdadero trastorno se llama chantaje emocional del despechado). Así podría estar enumerando una lista interminable de anécdotas que no me llevarían a ningún sitio. Ha sido mi decisión. Lo preferí por no hacer daño a mi hijo, por no verle sufrir con nuestras peleas, por tener miedo a que viva una regresión por no tener paz… Habrá quien piense que me he equivocado, quien me entienda y quien me regañe (ellos saben quienes son).
¿Una cervecita?Que sepáis que todo esto es absolutamente llevadero si lo comparo con los lunes. Sí, esos días en los que mi príncipe vuelve de pasar un fin de semana sin normas, haciendo lo que le da la gana, esperando a que con nueve años le den de comer, jugando con el IPad y viendo la tele sin control. No me lo invento, no. Igual que sin preguntar me confesó que había rayado la puerta del coche por un ataque de genio, él cuenta todo lo que hace con su padre. Su frase más repetida es: ‘En casa de mamá la Yeya cocina y mamá manda, en casa de papá mando yo’. Nada más que añadir.
Como ejemplo puedo desvelar mi último lunes. Llegó del campamento y me dijo que no comía. Lo sé, estaba esperando que yo diera un grito y sacara los pies del tiesto. No lo hice. Comí con una calma inventada y cuando acabé recogí su comida sin hacer ni un solo comentario. A las cuatro y media, como todos los lunes y miércoles, llegó su pedagoga, esa que me cuesta un dinero que ya casi no tengo, se metieron en la habitación y al cabo de media hora salió con la temida frase: ‘Se nota que es lunes. Lleva media hora cruzado de brazos’.
Pues nada vete a tu casa, ya lo hará cuando quiera, le dije.
Ahí lo dejé, sentado en la mesa con una lectura de un párrafo y multiplicaciones tipo 5×1 y así. Con esa cara, que no puede ser más igual, enfurruñado, cruzado de brazos y esperando que yo la liara parda. Aguanté como pude hasta las seis y media que parece que con la indiferencia reaccionó. No sin antes tirar miles de cosas por el pasillo. Por fin vino suave como un guante, con las multiplicaciones hechas, pero de leer nada. Conmigo no quiere.
Según su psicóloga porque tiene tal dependencia de mí que le genera una reacción amor-odio. Me recomienda que le haga más autónomo. Yo lo intento, pero todo ser humano tiene su límite. Y el mío está a punto de explotar. Si te pasas dos días disfrutando de la soledad de tu casa, leyendo o recuperando las películas que has perdido durante la crianza, si llega el lunes, estás deseando darle todos los besos que no le has regalado en 48 horas y te encuentras con este panorama, ¿qué hacer? Yo me debato entre el lexatin o la cerveza. Casi siempre me decanto por una Alhambra verde fresquita y el régimen vuelve a empezar al día siguiente.
Ayer pasé otra tarde de lunes de terror, viendo como un renacuajo que no llega al metro y medio es capaz de pasar cuatro horas retándome y esperando a que pierda los papeles. Los lunes en el colegio tampoco son mejores. Por otra parte, su profesor de inglés está pendiente de qué sábados va con papá, de manera que si puede viene a casa ese jueves porque el sábado sabe que no va a hacer nada con él. No soy la única que lo sufre, lo sé. No me lo invento. Ayer lloré en soledad, pensé en renunciar, quise tirar la toalla, cambiar los papeles y enviarle con su padre los mismos cuatro años que lleva conmigo. Cuando pienso en las consecuencias me arrepiento. ¿Qué sería de él? Afortunadamente hoy es martes y ese pequeño monstruo se ha ido.

6 Thoughts.

  1. Buenas tardes Mila,

    Me había propuesto contestar cada una de las entradas de tu blog pero me faltan horas al día….la verdad es que he tenido ganas de decirte muchas cosas desde que una noche, descubrí tu blog buscando información a eso de las dos de la mañana, sobre lo que le ocurre a mi hijo. A los pocos días descubrí que eres esa amiga que nuestra amiga común Diana, llevaba tiempo queriendo presentarme!. La vida es un circulo maravilloso, verdad? Por eso te emplazo a una terraza, una cerveza, y nuestros hijos jugando cerca para una buena charla. Si?

    Quiero transmitirte que tus palabras traslucen tanto, tantísimo amor por tu hijo, tanto esfuerzo, renuncia, noches en vela.. que me atrevo a decir que se sentirá orgulloso de ti cuando descubra este blog sobre él. No tengo duda. Dicen que estos niños nacen de madres fuertes como el diamante para que puedan salir adelante. Y creo que eres fuerte, como yo lo soy, aunque en el camino vayamos, al menos yo, perdiendo la fe en la amistad, ( aunque a veces la vida te sorprende), en la familia, en la generosidad..el sistema que confiábamos que nos ampararía y ahora nos ahoga en burocracia. Por ser fuertes, creo que tenemos derecho a gritar de vez en cuando, ¿por que a mí?…., y a no tener paciencia, a tener un instante de no utilizar toda nuestra energía en auto-controlarnos en alguna rabieta, que sólo el que lo haya vivido a diario es capaz de identificar hasta que punto puede ponerte los nervios de punta. Aunque al segundo nos repongamos, intentando que la culpa no nos ahogue, La verdad es que te entiendo y desde aquí te digo, ánimo, lo estas haciendo mejor que bien.
    Hace tiempo elegí porqué llorar y que aguantar sobre todo lo que le afecta a mi hijo, lo que no tiene solución…te lo cuento por si te sirve de algo, … que la pediatra que me tocó en gracia es una borde que cambia de color de pelo y de uñas cada semana pero que no mira a mi hijo seguido más de dos minutos? Denuncia al INSS, y ahora mi bendita pediatra es tan empática que mi hijo la da un beso al llegar y al irse todos las veces que vamos, … “adiós doctora”… suena a música celestial, 🙂
    Las deudas me abruman como a tí, aunque tengo trabajo, la lista de gastos es tan extensa con padres que” noayudoporquenopuedonisabesquemalestoy” y poca ayuda en general que….. la lista de espera de logopeda llega a Roma ida y vuelta? Opté por bucear en las ayudas y sacar el dinero de otra manera aunque no sea directa. Y algo es algo.
    Aprendí también Mila, que aguantar simplemente pospone lo inevitable. Y hay una gran diferencia entre no poder y no querer, y todos somos libres, sobre todo los padres de esta historia, pero toda acción tiene consecuencias. O debe tenerla. Igual que la maravillosa diferencia entre rendirse o haber tenido ya suficiente. Y eso también esta en la lista de las cosas a enseñar a nuestros hijos.

    Un saludo y un verdadero placer haberte encontrado

    Irene

    • Hola Irene: ya me ha contado Diana lo que os pasó con el blog. Es cierto que la vida siempre guarda sorpresas maravillosas. Por supuesto que tenemos que vernos en una terraza mientras nuestros príncipes juegan. Ahora te imagino de vacaciones, yo estoy sola en casa. En septiembre, cuando refresque, quedamos y nos ponemos caras. Un beso grande. Tengo muchas ganas.

  2. Hola guapísima! Que sepas que sigo tus entradas…. Esta, en concreto, me ha dejado ojiplática… Eres mi heroína!! Qué paciencia, aguante y fuertes convicciones tienes, mi niña! Qué suerte tiene tu hijo de tenerte al lado y que le ofrezcas el equilibrio y orden que su vida necesita…
    Un besazo enorme de parte de todos!

    • Holaaaaa Su, no tengo tanto aguante, ni tanta paciencia, pierdo los papeles más de lo que debiera, tiene la habilidad de sacarme de quicio, sobre todo cuando se trata de trabajar. ¿Cómo le metes las cosas en la cabeza a un enano que es capaz de pasarse cuatro horas de brazos cruzados diciendo que no hace nada? En fin, sé lo que tengo que hacer, pero no siempre lo hago. Ahora esta con su padre, veremos a ver como viene!!!!! Un beso a todos y nos vemos pronto.

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