El esfuerzo de un TDAH y su recompensa

Lo sé, llevo más de un mes sin escribir. Los últimos 30 días se han convertido en lo más parecido a una montaña rusa de sentimientos. De arriba abajo en décimas de segundos. A mis 50 años he descubierto que soy intolerante al gluten, tengo una gastritis crónica y una hernia de hiato. No me privo de nada, no.

Antes de que alguien lo diga, lo pongo yo negro sobre blanco: las preocupaciones se somatizan en el estómago. Así que este ‘regalillo’ navideño me lo he buscado yo sola. Supongo. De momento lo estoy remediando con medicinas hasta que sea capaz de ponerle un remedio espiritual o, lo que es lo mismo, volver a la meditación, al yoga y a relativizar las cosas.

Para colmo, he perdido a una buena amiga. El cáncer le ha robado la vida, los sueños y los proyectos en sólo seis meses, a punto de cumplir 53 años. Cuando pienso en ella, veo su eterna sonrisa, siento su valentía y me revuelvo contra la injusticia. Estoy enfadada, muy enfadada. Siempre se van los mejores. El resto, los vulgares, nos quedamos aquí con un inmenso vacío, una sensación de impotencia que nos recuerda y nos enseña a reordenar nuestras prioridades.

¿Qué más da no tener trabajo? ¿Cuál es la importancia real de las cosas materiales cuando nos vamos como vinimos, sin nada?

Siempre he procurado vivir el presente sin pensar en el pasado, ni agobiarme por el futuro (con un hijo esto último es difícil, por lo menos lo intento). Al despedirme de mi amiga no pude evitar pensar en su hijos, un par de jóvenes que han perdido a su madre antes de tiempo. Proyecté, pensaba en mí y en mi príncipe. ¿Que sería de él si yo me voy? ¿Quién va a tener la paciencia suficiente para ayudarle con sus estudios? ¿Quién le entendería tanto como yo? Sólo tengo que mirarle a la cara para saber cómo se siente y ver qué pasa por su mente. Él está convencido de que las mamás son mágicas. ¡Bendita inocencia!

El ‘subidón’ de la montaña rusa emocional ha llegado con las primeras notas, con la primera evaluación de mi príncipe. Nuestra maratón se encuentra en es punto en el que los corredores disfrutan del recorrido. Mi príncipe se ha esforzado tanto que el resultado se ha visto reflejado en sus notas. Por primera ver en la historia de su primaria no ha suspendido nada y además tiene… ¡6 notables! Sigue con sus problemas de lectoescritura, para estudiar necesita ver las cosas más que leerlas y no es autónomo. Todo le cuesta mucho más que al resto de sus compañeros. Ya me he convencido, voy a tener que hacer la primaria de nuevo, pero si el resultado sigue por el mismo camino todo merecerá la pena. La inversión en tiempo y en apoyos externos empieza a ver su fruto.

Son niños caros, necesitan apoyo pedagógico y psicológico. No todas todas las familias en las que hay un TDAH  pueden permitírselo. En mi caso está acabando con las reservas. ¿Qué mejor inversión que ésta? Desgraciadamente, es la única manera de sacarlos adelante. Que se sientan felices en el colegio depende de múltiples factores y cuando todos convergen en el mismo punto se produce el milagro. Padres, profesores, pedagogos y psicólogos, todos formamos un bloque unificado que acompaña a estos niños en su crecimiento.

Lo sé, me siento muy positiva, soy consciente de que es sólo el principio, que no podemos bajar la guardia, que a medida que las cosas se complican académicamente para un TDAH como mi príncipe la cuesta se hará cada vez más inclinada. Hoy quiero vivir el presente y disfrutar del éxito que ha conseguido con su enorme esfuerzo. Me siento muy orgullosa.

42 Thoughts.

  1. Es la primera vez que escribo, he llegado a este magnífico blog por recomendación de un compañero tuyo de El Mundo y llego para quedarme. Gracias. Mi hijo se llama como el tuyo y tiene 8 años, está en tercero de primaria y ojalá, ojalá también tengamos nuestra recompensa a tanto esfuerzo, especialmente por su parte. Tiene TDAH diagnosticado desde los 5-6 años, no siempre nos dejan ir a la par en el colegio, en nuestro caso, deben de pensar que soy una madre histérica e hiper protectora. Me da igual. Seguimos peleando por lo que nos corresponde.
    Enhorabuena a tu campeón.

    • No te agobies, yo soy la madre más pesada del colegio y no me importa nada. Ya verás como el esfuerzo da sus frutos, pero no te engañes, esto es una montaña rusa, hoy estamos arriba, mañana abajo. Caminamos paso a paso y celebramos los éxitos como si fuéramos campeones olímpicos. Verás como llega. Un beso muy grande y gracias por quedarte con nosotros.

      • MI hija no solo ha sido y es una gran escaladora, sino ademas tiene todo el medallero. Es curioso como nosotros también comenzamos un juego: escalar montañas , y os puedo asegurar que hemos superado toda la cordillera del Himalaya. Vosotras y vuestros hijos sois unos auténticos campeones, nuestra mi hija también, con una diferencia: nosotros comenzamos nuestra escalada hace 17 años, cuando el TDH, en nuestro caso aderezado con una dislexia, era innombrable. Pero no os abruméis, no dejéis de escalar , Vale la pena ¡¡¡¡¡ . Mi campeona tiene ya dos títulos académicos , y va por el tercero , es feliz, mas bien diría , es genial¡¡¡ y todos sus esfuerzos, y por supuesto los de sus papis ( desesperación, alegría, abatimientos, llantos, risas , stress…… y sobre todo mucho amor ) han valido la pena. Un abrazo muy fuerte a los papas , y especialmente a vosotros los niños , jóvenes y adultos, seguir escalando , no sois bichos raros, sois inteligentes, capaces y sin fronteras. La inteligencia no se mide en ratios, sino en capacidades y aptitudes, y vosotros sois aptos y capaces.

  2. Ha llegado el momento, creo que si. Llevo leyéndote desde hace tiempo, a trozos la mayoría de las veces, el día que te descubrí sentí algo muy especial. Sentí que alguien podía plasmar de forma “real” todo lo que gira entorno al tdah y problemas asociados. Tengo 16 años y soy tdah, y sinceramente, me encantas. Y hoy, hoy más que nunca, me he sentido identificada. Llevo un montón de tiempo esforzándome, más o menos, con subidas y bajadas y, después de 5 años en la ESO (repitiendo uno por el medio ), hemos conseguido, si no creo mal, aprobar todo. En cuarto de la ESO, y feliz. Primaria para mí fue un calvario por muchísimas cosas… Y la ESO tampoco ha sido demasiado fácil, el año pasado empecé de nuevo todo y aquí estoy, viendo por fin, recompensas. No te voy a mentir, la gente de mi alrededor ha sido IMPRESCINDIBLE, y creo que por lo menos hasta final dentro de 2 cursos y lo que queda de este, lo serán. Por cuando en días como hoy, me bloqueo en un examen, me harto y digo que no hago más, tengo a alguien que me coge y hace que lo haga.Tienes un niño maravilloso y eres un amor. Sois muy especiales. Un besazo.

    • Hoy os he descubierto a través del el mundo.es y al sentirme tan identificada no he tenido mas remedio que comentar, mi hija Paula (21 años) TDAH, estudia Bellas Artes, y como bien decís soy según todos la madre mas pesada, pero vosotros me habéis dado la ilusión de ver que no lo hemos hecho tan mal. Gracias

        • gracias, lo único que quiero es animaros como bien dices porque cuando se hacen las cosas con amor siempre dan resultado, aunque alguna vez haya sido un grito mas fuerte o una llamada de atención mas dura.
          Como dice José Ramón lo bueno es que mi hija no deja de venir a comer la paella con nosotros.
          Animo y no os desesperéis que la vida sin lucha no es interesante pero cuando ves los logros de tu hija es algo tan maravilloso… que os voy a contar! pero nunca bajéis la guardia.
          Un abrazo y toda mi fuerza con todos vosotros.

  3. Me alegro y además entiendo tu felicidad por las notas de tu hijo. Eso va a ser una gran inyección de positivismo para él. Un subidon para la autoestima q estos niños suelen tener siempre bastante baja. Felicidades y ánimo, q tus dolencias sean un poco más suaves si la recompensa por tu esfuerzo de madre luchadora ayuda a calmarlas. Sólo las madres con niños TDAH podemos llegar a entender y comprender desde el corazon todo lo q explicas.

    • No sabes lo que ha significado para él este empujón, está tan orgulloso que cada día se siente a trabajar sin protestar. Sé que tendremos bajadas, pero ahora sólo quiero disfrutar este momento y verle feliz y orgulloso de sí mismo. Un beso grande. Gracias por leerme.

  4. Llevo leyéndote desde verano (A trozos y a medias, pero leyéndote) y creo que ha llegado el momento. El momento de decirte lo mucho que me gustáis, y lo que te admiro, eres capaz de plasmar el tdah a la perfección (aún que sea una cosa que afecta de maneras muy diferentes), capaz de contar sin tapujos y de decir verdades como casas. Hoy me he sentido más identificada que nunca, soy tdah, tengo 16 años y estoy en 4 de Eso, y después de cinco años (Sin entrar en primaria) luchando, trabajando, con subidas y bajadas, voy a aprobar todo. Tantas veces se pensar que no, que era “imposible” (No me gusta nada esta palabra, tantos llantos, suspensos y desesperes, que han llegado a esto, y que me hace sentir bien. No te voy a mentir, sigo necesitando a la gente de mi alrededor, a todo ese séquito de personas que hacen todo esto bueno y que son, de momento y hasta dentro de dos cursos por lo menos, IMPRESCINDIBLES. Por cuando en días como hoy, me bloqueo y no me sale un examen, cuando la frustración es lo más común…. Por todo. Tienes un príncipe maravilloso, eres maravillosa y tenéis mucho Ángel. Aquí tienes una fan muy fan… Un beso enorme 💞

  5. Desde luego, eres toda una supermamá. Es cierto, tened TDAH sale caro, muy caro, pero desde luego, tu príncipe está en las mejores manos que podría estar y eso se ve en cada post y cada logro que conseguís.

    Dale la enhorabuena por sus notas y por supuesto, enhorabuena a ti, porque es un gran logro para celebrar, aunque como dices, aún queda mucho camino.

    Mucha fuerza y ánimo, Mila.

  6. Tranquila yo también descubrí mi intolerancia a la lactosa, mis problemas digestivos de siempre con la hernia de hiato, estreñimiento, hígado graso..y con el stress y la tensiones la tensión alta y analitica regular… Todo esto sumado al empiece de mi hijo en el instituto con mal pie bien dicho le pusieron la zancadilla a posta, evaluación inicial baja con lo cual lo derivaron a un desdoble que resultó dónde estaban repetidores y niños sin interés así que luchando me encuentro con mi príncipe como tu dices, intentando que no afecte pero pasa factura. Se que la primera evaluación será dura pero no dejaremos de estar ahí ayudando y que remonte que él ya ha dicho que lo hará.
    En fin amiga mucha oración , meditación, lo que cada uno le vaya y si es verdad se van los mejores pero nos queda lo mejor de ellos. Te deseo lo mejor, tómate la tila alpina es muy buena digestiva y tranquiliza. Ahora a recuperarnos y gracias por tus palabras ayudan a seguir en la lucha con ilusión.
    Un abrazo y pido por todos nuestros niños que son lo mejor de lo mejor. Un besazo fuerte!!!!

  7. Ídem de ídem lo q leo es un espejo de mi vida con mi hijo TDAH pero es tan especial…. Q me da la vida para seguir luchando cada día ,por el , a su lado SIEMPRE.Y por cierto tb sufro desgraciadamente de gastritis crónica,hiper actividad e inflamación estomacal. 😞 pero bueno ahí seguimos y por mucho tiempo.Mucho ánimo chicas no estamos solas.

    • Vaya Isabel, me temo que mis problemas con el estómago no son únicos. 🙂 Yo tampoco cambiaría a mi príncipe, adoro esa sensibilidad, esa empatía y ese sentido de la justicia que tiene. Me hace sentirme tan orgullosa… Un beso grande.

  8. festejo los logros de tu principe!!! y los tuyos lamento lo tu amiga pero más aún festejo porque ya diste el primer gran paso reflexionar de lo que te pasa a vos… seguro pronto encontrarás el equilibrio que necesitas te recomiendo un libro “Ud. puede sanar su vida – Louise Hay” que leí y me hizo tanto bien!!! tengo un principe y un rey con TDAH y se me hizo díficil en muchos momentos pero ahora luego de terapia y reflexión, cambios de pensamientos mucho amor y empatía puede seguir, mejorar mi vida la de mi esposo y mi precioso hijito Lucas…

  9. Milagros, este blog versa sobre los detalles cotidianos de una madre, tú, y su hijo, de corta edad, con TDA. No sé si te has parado a pensar, supongo que alguna vez sí, más allá del presente. Concretamente acerca de esta cuestión: ¿Puedes imaginar cómo es el tema cuando el TDA es un adulto y ese adulto es además tu pareja?. La historia de mi pareja antes de que lo fuéramos, antes, mucho antes, cuando era como tu hijo, una niña, es sencillamente increíble por cómo la familia, la sociedad trató su “T”, su trastorno.
    Cuando empezamos la relación, yo detectaba algunas cosas que me parecía curiosas, otras raras y otras incomprensibles. Todo lo achacaba a que mi pareja procede de un país del norte de Sudamérica. Pensaba que eran valores culturales, sociales e inercias de comportamientos familiares, es decir, la maleta personal con la que todos viajamos por la vida. Tuve que ir descartando poco a poco, descubriendo yo solo, que había cosas que no seguían los patrones normales. La explicación a esas cosas podían obedecer a costumbres y a esos valores culturales de su país, poco a poco no encontraban explicación. Todo ello además se producía bajo los efectos de la ensoñación amorosa mutua que sentíamos el uno por el otro. Lo que complicaba aún más, sin duda, poder analizar con un poquito de objetividad los detalles del asunto.
    Ha sido muy duro. Es muy duro. Las mamás de niños con TDA tienen dificultades, muchas. Los adultos con parejas con TDA tienen dificultades, quizás más y más complejas porque su infancia quedó muy atrás y como adultos que son han de tomar decisiones, responsabilizarse de acciones, comportamientos y compromisos de mucho más amplio espectro, espectro que cubre, a diferencia con un niño, todos y cada uno de los aspectos de la vida de un ser humano. Entre ellos -y me asiste en este preciso momento el hablar de mí- del compañero que le tocó con enorme pena ir descubriendo que algo pasaba y que le toca -no sé francamente si me veré superado en algún momento en mis propias capacidades para manejar esto- manejar diariamente las consecuencias del asunto que acabo de describir tan solo por encima.

    • Antonio, claro que me he parado a pensarlo. Sabes que el TDAH es, en parte, genético, yo no lo soy, así que ya puedes imaginar. Sé perfectamente de qué me hablas, pero yo ese tema prefiero aparcarlo. Lo he pasado muy mal. Eres un campeón. Yo no soy tan buena, para mi fue un infierno del que huí. Un beso grande. Y felicidades por tener un corazón tan grande. Ahora lo que pretendo es que mi príncipe no sea un adulto TDAH sin estrategias. ¿Me entiendes? Un beso grande

  10. Como te entiendo!!!!!! yo tengo 3 hijos y los 3 diagnosticados, no una , dos veces!!!! Mi hijo mayor tiene 21 años y fue diagnosticado con 9 cuando nadie sabia, ni yo misma, que es era el TDAH. Gracias a algún libro que había pude aprender, hoy después de tantos años se puede decir que tengo un master.

    Muchos ánimos

    • Lo del master no sabes como lo comparto, o te conviertes es un profesional o te vueles loca. Pero ahora que llevamos casi cuatro años, y poco a poco las cosas se van encarrilando, también creo que esa creatividad y esa afectividad que tienen todos es el mejor regalo del mundo.

  11. La medicina de hoy no tiene nada que ver con la de los años 50 y 60 del siglo pasado. Siento sana envidia por los casos que veo, y es maravilloso ver que todos tienen sanación, pero los que no tuvimos esa gran suerte del tiempo que nos tocó vivir, todavía no me explico cómo no hemos muerto y cómo hemos llegado hasta hoy, solos, sin ayudas, con carencias de todo lo que un ser pequeñito necesita para crecer. Es un laberinto, una espiral sin fín, y todavía somos raros y tenemos problemas y crisis, y hemos tenido que hacer frente a situaciones de responsabilidades. Usted vive ahora en un mundo con soluciones y Alta Tecnólogía de la Medicina, su hijo será de los mejores hijos, ya lo verá, le hará muy feliz y dichosa, le habrá valido la pena la experiencia.

    • Hola José Carlos, intuyo que eres TDAH adulto sin diagnosticar, tienes opciones. También se tratan adultos para manejar estrategias etcétera. Muchas gracias por tus palabras. La verdad es que como madre sólo quiero acompañar a mi hijo en su crecimiento y enseñarle a ser una buena persona, con eso me daré por satisfecha. Mucho ánimo. Si puedes soñarlo puedes hacerlo.

  12. Un par de cosas, igual te son útiles. Mi hijo mayor cumplió 21 años ayer. Está a 4000 km de distancia, estudiando ingeniería robótica y nanotecnología. Tuvo (sí, tuvo) TDAH tipo combinado, durante toda su niñez y su adolescencia. Pero ya no, eso es historia.
    Tu artículo en general está bien. Aunque eso de “mi príncipe”, es justo lo que le dice mi madre a mi hijo, su nieto. Ahora, hay una cosa. No es cierto que la única forma de sacar adelante a un niño así sea con psicólogos, pedagogos y demás apoyo pagado. Tienes razón: no todos pueden permitírselo. Mi marido y yo no podíamos permitírnoslo. Lo hicimos solos, completamente solos, con el apoyo ocasional de algún maestro que entendía que a mi hijo le pasaba algo. No fue nada fácil y tuvimos que sacrificar muchas cosas. Yo nunca trabajé, me consagré a la educación de mis dos hijos: el varón primogénito con tdah y dislexia, y la niña año y medio menor que él, sin ningún tipo de problema. Mi marido trabajando en lo que salía, muchas veces en paro. Lo hemos pasado muy mal, al principio hasta mi madre se reía de mí y decía “eso que tú dices que el niño tiene”. Enfermeras se rieron en mi cara y me decían que mi hijo estaba loco. Así, tal cual. En primaria los profesores decían (a sotto voce) que aprobaría sexto de primaria porque era obligatorio pasar de curso y que no podría aprobar la ESO. Cuando empezó la ESO lo llevamos a un psicólogo de la seguridad social, que le diagnosticó lo que ya sabíamos y lo remitió a la psiquiatra infantil. La que nos tocó era una colombiana más tonta que las piedras, pero al menos nos hacía la receta del concerta. Ese medicamento lo tomó durante su adolescencia. Cuatro años. El único año que repitió fué primero de bachillerato. Fué duro, pero le aportón madurez, y eso al final le fué de mucha ayuda. El segundo curso de primero de bachillerato dejó de tomar el Concerta todos los días, sólo cuando tenía un examen o algo así. El segundo de bachillerato ya no lo usaba. Y terminó con buenas notas (mejores en ciencia que en letras), se fué a Rusia a estudiar la carrera que él quería, y su hermana fué con él, a estudiar Arquitectura. El niño que lloraba desconsolado porque era incapaz de aprobar un examen de inglés, hoy habla inglés perfectamente, ruso a nivel nativo, catalán, español, algo de italiano y de portugués. Eso sí, aunque ha mejorado muchísimo, sigue escribiendo mal el español, con faltas de ortografía bastante graves y frecuentes. El ruso lo escribe perfectamente, y el inglés bastante bien. Eso sí, nunca tuvo arrebatos de cólera ni problemas para relacionarse. Al contrario, tenía muchos amigos, los demás niños lo adoraban y lo seguían en todas sus locuras. Ni tiene problemas con las chicas. Al contrario, las mujeres lo encuentran fascinante y arrebatador. Tiene una novia inteligente y muy hermosa, estudiante de filología, modelo y fotógrafa.
    Así que ánimo. Ya verás que es muy duro, pero se puede superar. A mi marido y a mí nos ha supuesto dejarnos la vida en ello, pero lo volveríamos a hacer. Un millón de veces más.

    • Felicidades por ese esfuerzo inhumano, yo ahora mismo no tengo trabajo, se me ha terminado el paro y nadie quiere contratar a una periodista con experiencia de 50 años, veremos donde nos lleva el río de la vida. Prefiero no pensarlo porque me desvelo. Gente como vosotros sois mi espejo, espero llegar al final tan orgullosa como vosotros debéis estar de vuestro hijo. Lo de mi príncipe es porque no quiero dar nombre. 😉

      • Gracias por tus palabras. Perdona mi estilo de escritura, bastante lacónico. Pero te comprendo. Yo tengo 51 años y tengo totalmente asumido que nadie me dará trabajo. Aunque sea inteligente y mi cerebro funcione mejor que el de la mayoría de la gente que conozco, eso da igual. En fin, comprendo lo de llamar “mi príncipe”, a tu hijo. Es lógico que no quieras dar nombres y uses una especie de alias.
        Mira, no te engañaré. Llegar al final es muy duro. Muchas lágrimas, muchos desvelos, mucho pensar estrategias. Estás ahí, dando apoyo moral, y es difícil. Porque no le puedes decir a tu hijo “eres el mejor y te lo mereces todo porque sí”, pero tampoco le puedes decir “eres lento, eres tonto, no te enteras, eres vago”. Quiero decir, ninguno de los dos extremos. Tienes que conocer muy bien a tu hijo, sus defectos y sus virtudes. Y eso para la mayoría de la gente es difícil, sobre todo para las mujeres que son más emocionales y se dejan llevar por los sentimientos. Y eso no se puede hacer si quieres realmente ayudar a tu hijo. Tienes que conocerlo y saber qué puede y que no puede hacer. Yo conozco mejor a mi hijo que lo que se conoce él mismo. No obstante he tenido mucha suerte, porque es un niño (ahora un hombre) inteligente, trabajador, muy cariñoso, carismático y con espíritu de superación.
        Ese espíritu de superación, el apoyo de sus padres y de su hermana, siempre le han hecho esforzarse. Superarse a sí mismo. Siempre le he enseñado que compite consigo mismo, y que puede lograr cosas que la gente piensa que son imposibles. Ahora está estudiando una ingeniería muy difícil, y sus antiguos profesores todavía no salen de su asombro… Cuando nadie creía en él, en sus posibilidades, yo sí creía, su padre creía. Y los dos luchamos mucho. Cuando ni el mismo creía en sus posibilidades, en los momentos más duros, sus padres creían. Cuando ni yo misma creía, igual seguía luchando con más fuerzas. Ahora estoy muy orgullosa, claro que sí. Orgullosísima. De él y de su hermana, de lo buenos estudiantes que son, y de todo lo que han aprendido. Porque además de las clases del colegio, yo completaba su formación. Historia de Grecia y de Roma, mitología europea y del mundo, política, religión, geografía… muchas cosas. Durante años, el momento preferido de la tarde era cuando ellos llegaban de la secundaria o del instituto y se sentaban corriendo en el sofá, para conversar largo y tendido conmigo. A veces hasta la cena se retrasaba, porque ellos no querían que me fuese del sofá… Ahora recojo los resultados. Tienen un bagaje intelectual que pocos de su edad tienen. Los dos están acostumbrados a luchar. Mi hijo ha superado cosas que todos pensaban que era imposible que superase. Los expertos dicen que el tdah no se cura, todo el mundo dice que serás así para siempre. Pero no es verdad, al menos en mi caso. Hemos trabajado desde que era un bebé. A veces se olvidaba de que tenía la comida en la boca y le tenía que decir que masticase… luego tuve que enseñarlo a leer, porque no podía aprender, todos ya sabían y él no podía leer una palabra de tres sílabas. Y escribía peor que mal, las letras al revés… Pero poco a poco, luchando muy duro. Fueron años. Toda la vida. Lo pusimos en clases de karate junto con su hermana, y eso lo ayudó muchísimo. La disciplina, y el tener que aprenderse las katas de memoria, le sirvió. El deporte es muy importante. Pero no es cuestión de ir en el coche a karate, dar tres pataditas y luego hincharse a comer patatas y caramelos. Caminar mucho, hacer deporte, llevar una vida sana y alimentarse bien. Todo eso es de vital importancia, me consta.
        A él le gustó, tanto que ahora domina cinco artes marciales distintas, al igual que su hermana. Con armas y sin armas.
        En fin, que verás que puedes conseguir un buen resultado. El mejor aliado que tendrás es tu propio hijo. Los psicólogos y demás parafernalia están bien, pero son mercenarios que aunque hagan bien su trabajo, es eso: hacen un trabajo. Tu hijo y tú sois aliados en ésto, y conseguiréis magníficos resultados si trabajáis unidos.

  13. He leído su comentario sobre el diagnóstico de TDAH de su hijo que hace en la página del periódico y estoy absolutamente de acuerdo con usted en todo lo que ha explicado. Soy maestra, hace varios años tuve en primer curso de Primaria un caso muy parecido al que describe con conductas similares y con la ayuda del equipo de orientación del centro y el formado por parte del hospital conseguimos que se encauzara el desarrollo del aprendizaje de este niño. Necesitaba medicación, le ayudó desde el principio y con su propia capacidad y actitud positiva fue alcanzando las metas que nos propusimos. Hoy se encuentra en bachillerato. Sus padres son conscientes que el camino es largo pero van viendo buenos resultados. Saludos y ánimo.

  14. Mi nombre es Ignacio ,tengo 35 años ,soy ingeniero de y soy TDH.He descubierto este blog tras leer una publicacion en el periodico el mundo y he decidido participar en el. Cuando leo vuestras historias,el dia a dia de vuestros hijos y familias,me vienen a mi cabeza mi propia vida. En los años ochenta,los niños con TDH eramos considerados niños rebeldes,que querian llamar la atencion,niños a los que habria que educar de una forma mas efectiva,que en aquella epoca no significaba otra cosa que castigos humillantes,reprimendas ,castigos y penalizaciones extras en las notas que tanto nos costaba conseguir.Castigado por ser inquieto,por querer acabar las tareas antes de tiempo y mal ejecutadas,por cometer faltas de ortografia,por olvidarte la ropa del gimnasio,por.por.por,la vida en el colegio era bastante dura.Han pasado muchos años desde entonces,ahora se como esta diseñado mi cuerpo,ahora se que mi madre,mis tios,mi hermano,tambien estan diseñados de igual forma,ahora se que yo no era un niño malo,tonto o insociable y… lo mejor de todo ahora se que el TDH Se puede controlar,que se pueden adquirir pautas que ayudan a pasar por encima de el,que tambien es un don que te proporciona una inmensa felicidad y que percibimos y que vemos la vida de una forma tan extraordinaria que muchos inclusos llegan a envidiarnos. Me gustaria ir contando mi historia a todos que sean o tengan contacto con uno de nosotros para ayudarles a entenderse a ellos mismos y a entendernos. Con mucho esfuerzo personal,con mucha constancia y rodeandote de personas excepcionales la vida pueder ser maravillosa. Quedo a la disposicion de todos aquellos que quieran preguntarme cualquier cosa o escuchar mi historia.Un abrazo a todos,mucha paciencia ,mucho amor y gracias a todos los que nos ayudan y protegen en nuestro dia a dia por ser nuestros angeles de la guarda

    • Puede que la infancia y la adolescencia haya sido dura, pero los TDAH tenéis un mundo muy especial, envidiable. Vuestra intuición y curiosidad os lleva a rincones que los demás nunca llegaremos, percibís detalles que otras personas no detectan. Por no hablar de la empatía, algo que habéis aprendido a base de meteros en problemas o quizá aguantando burlas, así podéis entender a los demás. Sois sinceros, leales y siempre listos para ayudar. En fin, podría seguir, pero la lista también es interminable… ¡Felicidades!

  15. Hola.Como me identifico contigo.Yo tambien tengo un principe o un rey que es THAH.Hoy tiene 17 años.Fue diagnosticado cuando tenia 7.Hemos vivido como en una montaña rusa sobre todo en sus estudios.Hoy esta en 2 de bachillerato que creo que como las notas siguan asi tendremos que repetir.Digo tendremos porque sus fracasos y sus logros son tambien fracasos y logros nuestros de su padre y mios que no podemos perderle un momento de vista.Hemos llegado hasta aqui con cero de ayuda a nivel educativo porque hasta ahora hemos podido salir adelante con mucho esfuerzo por parte nuestra pero sobre todo por parte de el.Hoy en 2 de bachillerato he pedido ayuda y comprension de la situación y no he recibido ninguna.Me han dicho que bachillerato no es educación obligatoria y por lo tanto el colegio no tiene que ayudar que todo queda a merced de lo que cada profesor quiera contribuir.Y ahi estamos luchando para poder terminar su bachillerato.Un saludo.

    • Hola Charo, lo primero, felicidades; lo segundo y más importante si tienen obligación, de hecho hasta la selectividad la deben hacer de manera diferente. Te copio solo un párrafo:
      “Asimismo y con objeto de coordinar el proceso de seguimiento de las medidas adoptadas, en las etapas de educación infantil y primaria, el equipo de orientación educativa y psicopedagógica o, en su caso, las orientadoras del centro, mantendrá reuniones periódicas con los tutores de ciclo y con el Jefe de Estudios, o se realizará en las propias Juntas de Evaluación recogiendo las impresiones y evaluaciones de todos los docentes implicados con el alumno. El seguimiento y coordinación de las medidas adoptadas para el alumnado que presenta dificultades de aprendizaje en la Educación Secundaria Obligatoria y Bachilleratose realizará a través de las reuniones periódicas que se realicen entre los tutores y la orientadora de la etapa, coordinados por el Jefe de Estudios, o igulmente en las Juntas de Evaluación correspondientes”.
      No sé de donde escribes, pero yo que tu, me informaba y me presentaba en el centro con toda la documentación pertinente. Si es necesario, una inspección.
      No lo dejes.

      • Sí que tienen obligación. Mi hijo en el Bachillerato sí tuvo ayuda de muchos profesores. El profesor de filosofía le hacía exámenes orales, en general los profesores de lengua le daban más tiempo para hacer el examen, porque mi hijo escribía más lentamente que los demás. Y si no bastaba le hacían exámenes orales también. Todo el colegio sabía que él tenía tdah. Cuando lo diagnosticaron, yo pedí un certificado médico, firmado por el director del hospital… no, por el jefe del servicio psiquiátrico, me parece. No me acuerdo muy bien. Pero era un certificado oficial, firmado y sellado. Le hice fotocopias y mi hijo le daba una a cada profesor al inicio del curso, y llevaba una siempre en su mochila, por si las moscas. No tengo quejas del instituto, sinceramente. Es curioso porque hoy por hoy, los profesores siguen en contacto con mi hijo, le escriben y se interesan por su vida. Alguno le escribe que echa de menos verlo con su longboard en la cuesta del colegio… Pero sí que tienen obligación de tener en cuenta las necesidades de tu hijo. No te rindas. Y si lo tienes que cambiar de instituto, lo cambias. Mucha suerte!

        • Se me olvidaba. En mi caso lo más difícil fué la primaria. Los profesores no cooperaban, mi hijo estaba convencido de que era tonto y no servía para nada… siempre estaba la típica listilla que sacaba buenas notas e iba sobrada pensando que era la mejor, y se burlaba de mi hijo (luego esa listilla lloró en Bachillerato cuando vió que suspendió exámenes que mi hijo aprobó con sobresalientes, jeje) … Mi hijo era muy niño y todavía no tenía suficientes recursos. Luego en secundaria las cosas empezaron a mejorar. Y sin duda, los mejores años fueron los de Bachillerato, sobre todo el curso en que repitió primero de bachillerato, y el segundo de bachillerato. Lo disfrutó mucho, se sintió a gusto consigo mismo y con el entorno. Muchos amigos, admiradoras femeninas… eso levanta la moral, algo muy importante. Sus profesores lo respetaban, lo consideraban. Hasta el director del instituto, lo respetaba. Recuerdo que un día el director dijo “Si E******* dijo que sucedió así, pues a mi me basta”. Porque él nunca mentía, ni siquiera para protegerse a sí mismo. Hace dos años que salieron el instituto, y todavía hoy si llamamos por teléfono a secretaría, nos conocen la voz. Nos dicen “¿eres la madre (o el padre) de E******* y S***”? Un día llamamos al instituto pidiendo el historial de notas y los certificados de fin de curso para mandarlos a apostillar a La Haya. Teóricamente tendrían que haberse demorado varios días, pero como eran para mis hijos, Secretaría se movilizó y aunque llamamos por la tarde, al otro día a primera hora los tenían. Así que sí, primaria fué durísima, secundaria dura, bachillerato empezó algo duro y terminó siendo muy gratificante. Y la Universidad ahora es una maravilla. Según mi hijo es “una maravilla estar aquí, ir a clases, me encanta mi carrera”!!
          Ánimo!!

  16. Buenos días, me animo a escribir por primera vez en mi vida en un blog pero éste me ha tocado “las fibras” . Me he sentido completamente identificada con lo escrito por Milagros en ZEN. Tengo una hija ,que en la actualidad tiene 19 años, adoptada , de origen ruso que llegó a España con casi 7 años. He vivido un auténtico calvario a nivel educativo con ella. La he cambiado 5 veces de colegio, uno de ellos interna, creyendo que yo no estaba capacitada para dirigir su educación ( afortunadamente, me di cuenta a los 3 meses, que si no le ayudaba yo, nadie lo iba a hacer). No he recibido ayuda alguna por parte de los psicólogos ni de los profesores de los 4 primeros colegios. He ido dando “palos de ciego” con ella, al principio creía que el problema era el idioma y “la mochila” que traen a cuestas estos niños adoptados. Poco a poco veía que algo pasaba, la he llevado a multitud de psicólogos y NINGUNO ha sido capaz de diagnosticar lo que sucedía, hasta que me decidí a visitar una psiquiatra que fué quién detectó el TDAH ( mi hija es bastante pasiva). Lleva tomando Concerta unos 5 años, ahora esta en 2 de Bachillerato , con grandes dificultades va sacando los cursos ( el colegio es bastante light en sus pretensiones). Yo he vuelto a estudiar por segunda vez primaria, secundaria y bachiller. Estoy agotada, estaba segura que terminaría visitando antes o después ,o a un psiquiatra o a un especialista de digestivo ( ha ganado el último, tengo una hernia de hiato, gracias a las tensiones acumuladas a lo largo de estos años). Ahora trato de vivir el dia a dia y ya veremos que sucede. He hablado de mi y no de mi hija, de forma egoista, pero necesito desahogarme ya que a ella le dedico la mayor parte de mi tiempo y mi dinero ( tiene ayuda psicológica, psiquiátrica, profesores particulares etc…). Reconozco que ella también ha vivido y vive su propio infierno al verse distinta de los demás, con la autoestima por los suelos y por tanto con dificultades para relacionarse a nivel social, afortunadamente esto va mejorando y me doy por satisfecha, aunque a nivel académico los logros no sean muchos. A lo máximo que aspiro es que logre ser autónoma y no tenga que depender de nadie. Ah, se me olvidaba decir que soy monoparental y que esta situación la estamos viviendo muchas personas con hijos adoptados.

    • Hola Marian, todo lo que cuentas me es muy familiar. Para mi lo mas duro de todo esto es ver lo mal que lo pasan los niños cuando se dan cuenta de que les cuesta todo más que a los demás. Se me rompe el corazón. No sé donde me llevará la vida, puesto que estoy en una situación complicada, pero no descarto buscar educación alternativa. No sé ahora mismo vivo el presente porque si me asomo a la ventana del futuro pierdo el sueño.
      Un beso. Leyendo historias como las tuyas el ánimo es mejora. Un beso.

Deja un comentario