Crueldad intolerable

Llevo 11 días sin mi príncipe. Dada la naturaleza de este blog, pensaba tomarme unas vacaciones, pero si la semana pasada no puede evitar escribir al ministro de Educación para trasmitirle lo que en la calle es un clamor, hoy no se me va de la cabeza ese pequeño de 8 años esposado en una escuela de Kentuky (EEUU) cuyo único pecado fue ser TDAH.
He convivido esta semana con el silencio, rodeada de libros, cursos on line y noticias. Es lo que tiene llevar el veneno de la comunicación en la sangre. Antes devoraba novelas, ahora me dedico a pulular entre las hojas de miles de libros que hablan de TDAH, por los que pelean por la necesidad de un cambio educativo y todos los días atiendo a mi alerta del TDAH de Google.
El 5 de agosto a las 16.04 me llegó el mail de mis pesadillas. Se trataba de un vídeo que mostraba a un pequeño de 8 años esposado y llorando en una escuela de Kentucky (EEUU). Las imágenes causaron tal estupor que terminaron en una querella contra la oficina del alguacil del condado de Kenton.
mividaconuntdah_12Al ver a ese pequeño llorando, con sus escasos 24 kilos y esposado desde desde el antebrazo me acordé de mi príncipe y la capacidad que tiene de sacarme de quicio cuando se deja llevar por su impulsividad o se siente frustrado porque no puede hacer las cosas como los demás. ¿Qué clase de monstruo es capaz de hacer sufrir a un niño de ese modo?
“No puedes intentar golpearme así”, le dice el agente de seguridad Kevin Sumner al niño en el vídeo.
“Puedes hacer lo que te pedimos o sufrir las consecuencias”, le reta  mientras el pequeño se queja del dolor en los brazos.
“Siéntate en la silla como te he dicho”, ordena Sumner. (un adelanto para los que no se atrevan a ver las imágenes)
Ese niño esposado es TDAH, está diagnosticado y se supone que en el colegio son conscientes de sus dificultades.
Mientras veía el vídeo no pude evitar novelar la situación. Es una deformación, cuando camino siempre me invento historias de los transeúntes. En este caso no iba a ser menos, además tengo un máster. Imaginé que le ordenaron que se sentara y que se estuviera quieto en clase. Al no conseguirlo, en lugar de buscar la empatía llegarían los gritos y tras ellos la pelea, la frustración y el ataque de rabia (el pequeño sacaría a su mister Hyde particular y se liaría un tremendo guirigay). Me apuesto la mano derecha que el niño se lió a patadas o a dar mandobles a diestro y siniestro sin pensar en las consecuencias, más que nada porque ya no podía.
Desgraciadamente no se trata de un caso aislado, en cuanto vi el vídeo me acordé del reportaje de mi amigo Pedro Simón ‘Adrián y una clase como Abu Ghraib’ que arrancaba así: “Primero fue amarrado por los tobillos a las patas de la silla con cinta de embalar. Luego el maestro le ató fuertemente por las muñecas al asiento. Después le amordazó con la banda adhesiva. Y, cuando el niño aquel ya era la imagen asustada de una esfinge con los ojos muy abiertos, fue arrastrado hasta el medio del aula, frente al resto de los chicos, como el que es colocado frente a un pelotón de fusilamiento. Para que los otros se rieran de él”. (Cáceres)
Las vejaciones que sufrió el pequeño Adrián le provocaron tal regresión que volvieron los terrores y la enuresis nocturna.
Leer cosas como estas sacan lo peor de mí, me revuelven las tripas, como cuando leo corrientes de especialista que reniegan de la existencia del TDAH.  SI, lo admito, se diagnostica alegremente, pero cuando es de verdad, hasta que no lo asumes, hasta que no lo entiendes y hasta que no aprendes a cambiar tus hábitos y los del pequeño, el día a día puede ser un infierno o un paraíso, que también son almas muy especiales. No todo es negativo.
Lo sé, un niño TDAH necesita una tribu empática, requiere mucha paciencia de aquellos que lo educan y para eso no hay nada mejor que ver el vídeo enlazado o leer el artículo del doctor Edward M. Hallowell titulado “¿Qué se siente al tener TDAH?” (yo prefiero utilizar el verbo ser que tener, gracias a un adulto desatento que me explicó que ser TDAH era como ser rubio o tener los ojos azules). El doctor lo define con esta metáfora:
“Es como conducir bajo la lluvia con limpiaparabrisas viejos. Ves todo borroso, vas a toda velocidad y te desespera no ver bien. O como escuchar una emisora de radio con muchas interferencias y esforzarte para escuchar lo que están diciendo. O como tratar de construir un castillo de naipes en plena tormenta de arena. Hay que construir algo para protegerse del viento antes de pensar siquiera en coger las cartas.
En otro sentido, es como estar todo el tiempo acelerado: se te ocurre una idea e intentas llevarla a cabo; entonces, sin saber por qué, se te ocurre otra idea antes de que hayas terminado la anterior, y te pones a darle vueltas, pero claro, una tercera idea interrumpe a la segunda, y tienes que atenderla, y de pronto la gente está llamándote desorganizado, impulsivo y todo tipo de palabras despectivas, sin tener ni idea de lo que hablan.
Porque estás haciendo todo lo que puedes. Pero ahí están todos esos vectores invisibles tirando de ti hacia aquí y hacia allá y haciéndote muy difícil centrarte en tu tarea. Además, estás liberando energía todo el tiempo. Tamborileas con los dedos, mueves los pies, tarareas una canción, miras aquí y allá, te estiras, haces garabatos… y los demás piensan que no estás prestando atención o que no te interesa lo que te están diciendo; pero todo lo que haces es liberar energía para ser capaz de prestar atención.
Te es más fácil prestar atención cuando estás paseando, escuchando música o en una habitación ruidosa y abarrotada, que cuando estás quieto y rodeado de silencio”.
Mientras no asumamos que esta es la esencia de la cabeza de nuestros hijos y vuestros alumnos (que los niños pasan más de ocho horas en el colegio y los profesores tienen mucho que aprender también) no podremos avanzar. Si a las interferencias respondemos con ataques y no digamos vejaciones como las que saltan a menudo a los medios, estos niños están destinados al fracaso.
Por mi parte, me niego a que así sea y lucharé contra los elementos para conseguir visibilidad, que no sean etiquetados y que al mismo tiempo cuenten con las ayudas necesarias. Espero que el peso de la ley caiga sobre todos estos indeseables.

4 Thoughts.

  1. Me parece fatal que esto ocurra….me parece fatal que tengas que decir que nuestros hijos tienen un problema para que reciban un buen trato, con empatia.. Como cualquier niño pero con más paciencia, entendiendo las dificultades de cada uno…porque el tuyo no parará, el mio tendrá otras cosas…pero al final…todos somos diferentes y hay que educar atendiendo a la diversidad. Adelante con la lucha ESPARTANA!!

    • Pues si, claro que es terrible que esto ocurra, pero son lo lápices con los que nos ha tocado colorear nuestra vida. En mi caso, tengo la capacidad de gritarlo a los cuatro vientos en nombre de todos los que viven lo mismo y no pueden compartirlo. Esa es mi lucha, hacerlo visible en nombre de todos. Un beso grande

    • Muchas gracias. Puede que no sea capaz de transmitir todo de manera que se entienda, pero te aseguro que hay muchos niños que sufren mucho en el colegio. No es el caso del mío, pero cuando vi ese artículo on el niño atado con esposas se me encogió el corazón. 🙁

Deja un comentario