¡Bendita rutina!

Bendita rutina. He estado una semana de vacaciones con mi príncipe en la playa y he vuelto peor que me fui. No he desaparecido, no, pero ganas no me han faltado. Ahora que acaba el curso y cuando todas las familias (las que pueden) están planeando qué hacer en vacaciones, dónde ir, a la playa o a la montaña, hotel de pulserita o viaje cultural, para una madre con un niño con TDAH las vacaciones son lo más cercano a una pesadilla.
No lo digo porque no sepa lo que voy a hacer con mi príncipe, que no es el caso, tengo todo el tiempo del mundo formando parte de los más de cuatro millones de parados, no, mi hijo no me molesta, es más, a priori me encanta que esté de vacaciones.
Siempre que planifico el verano pienso que vamos a pasar momentos inolvidables, me acuerdo de nuestras conversaciones nocturnas, de sus confesiones y espero que los días de descanso multipliquen esos momentos por 10, pero… eso nunca pasa. Siempre me doy de bruces con la cruda realidad. Estos niños necesitan rutinas, necesitan saber de antemano que es lo que viene después, para poder prever el futuro y cuando esto no pasa inevitablemente surge el caos. Es la transformación del Doctor Jekyll a Mr Hyde.  Esa personita dulce y cariñosa saca de su interior a una especie de monstruo maleducado que creías olvidado.
Sí, mi príncipe también tiene un pequeño monstruo en su interior que hacía tiempo que no salía. Mamá pensaba que la impulsividad propia de estos niños estaba siendo domada, y es así, pero únicamente lo estábamos consiguiendo gracias a la rutina, porque nuestros días son iguales uno tras otro, porque tenemos un horario en el que apuntamos todo, porque mi príncipe, aunque se líe con los días de la semana, de lunes a viernes todos los días cuenta con su rutina.
Hace una semana llegamos a la playa, le prometí que se saltaría el colegio, desgraciadamente no hay nada que le haga más ilusión, con la condición de que tenía que leer todos los días y hacer sus 15 minutos de Smartick (matemáticas on line). No ha habido día que no se haya quejado, que no se haya negado a hacer lo que se comprometió y que no hayamos discutido. Sí, porque no soy perfecta, y llega un momento que la impotencia y la desesperación me hacer gritarle y decir cosas que sé que no sirven para nada, que me alejan de él. Lo sé, cuando pierdo los papeles estoy abriendo una brecha entre nosotros, pero soy humana y además de la infinita paciencia que se necesita para bregar con este tipo de niños tengo mis propios problemas, entre otros, como ya he confesado por aquí, hace año y medio que me lancé de la montaña y estoy a punto de tocar suelo, no sé si con paracaídas o sin él. Así que el sueño no es mi mejor amigo últimamente.
mividaconuntdah_5A las preocupaciones propias de mi situación, tengo que añadir las frases típicas de la gente que no sabe qué es el TDAH: “Ese niño no tiene nada, es así porque no has sabido criarlo”, “no haberte separado, esas son las consecuencias”, “lo que necesita es mano dura”. En fin, frases que se dicen alegremente. No es que no lo entienda. Yo misma he pasado auténtica vergüenza al escuchar a mi hijo insultar porque se le está llevando la contraria o incluso perder los papeles y no ser capaz de controlar el genio. Visto desde fuera está muy claro, malcriado, maleducado y con un grave problema.
Yo me pregunto: ¿Cómo se gestiona esto? Con empatía, tiempo fuera y cuando el volcán se asiente con una charla y un castigo en función de sus actos? ¿O con lo que en el momento te pide el cuerpo, un azote bien dado?
Si aplicas la empatía y la asertividad, en el momento que ese pequeño Mr Hyde te insulta tienes que aguantar el tipo delante del personal y marcar un tiempo fuera mientras tu propio volcán de rabia te quema por dentro y los demás te señalan acusándote de madre consentidora. Si, por otro lado, te dejas llevar por el genio y le das un par de azotes o dos gritos, no consigues nada más que desahogarte y liarla más. Y el personal te continúa mirando con esa cara de  inquisición. Eso no cambia.
Esta semana mi príncipe (que incluso cuando me enfado le llamo así) ha insultado a su tía, a su madre y a unos cuantos amigos de su madre, siempre cuando le llevábamos la contraria, hacía más de un año que ese pequeño monstruo no salía de su cuerpo. Lo peor es que en uno de sus ataques de ira cogió una piedra y rayó la puerta del coche. Yo pensé que habían sido unos gamberros y mientras tito Francis se enfadaba por ello y yo le decía que no pasaba nada, que era tan solo un coche, mi hijo me preguntó: “¿No te has enfadado, mamá?”.
– “Pues no hijo, es una cosa material, no es importante”.
Esa noche no lo pudo aguantar y cuando estábamos con nuestras maravillosas conversaciones se puso a llorar y me dijo:
– ”Mamá tengo que confesarte algo que no puedo callar, he sido yo el que rayó la puerta con una piedra. Estaba muy enfadado y no me controlé”.
Respiré, lo abracé y le dije que estaba orgullosa porque me había dicho la verdad aunque que tenía que pensar qué iba a hacer. Ahora ya lo sé. Vamos a ir al garaje a que nos digan lo que cuesta el arreglo y no hay juguetes hasta que se cubra el gasto. El 14 de julio es su cumpleaños y, con todo el dolor de mi corazón, se va a quedar sin nada. ¡Qué difícil es educar!

34 Thoughts.

    • Mil gracias, no sé si te conozco, pero esta ventana cibernética me está aportando miles de amigas en situaciones similares, es muy agradeble no sentirse sola en la batalla.Un beso grande y gracias por regalarme tu tiempo

    • La verdad es que es tan bueno que no soporta mentirme y por eso no sabía como reaccionar. Ha sido una semana dura, las miradas y las opiniones de fuera duelen, incluso te hacen dudar y pensar que tienen razón. Estoy harta de que me tache de madre sobreprotectora y de culpable de todo. En fin, sigo por aqui desahogandome.

  1. Hola! Soy TDAH adulto. Sólo te quería comentar que yo prefiero decir que SOY TDAH mejor que TENGO TDAH. Un pequeño matiz, pero es la gran diferencia entre aceptarte con tus cosas buenas y malas, como todo el mundo, o pensar durante toda tu vida que estás enfermo y que hay algo malo en ti.

    En fin, un abrazo y mucha fuerza

    • Muchas gracias por tu aclaración, estoy aprendiendo, soy nueva en esto y creo que tienes toda la razón. Mi príncipe no esta enfermo, es un ser único y especial. No se volverá a repetir. Si algo más te choca, pora favor no dudes en decírmelo.

  2. Hola buenas noches Milagros te escribo porque he leído varios post tuyos y me siento muy identificada.Estoy pasándolo francamente mal,tengo a igual que tu un príncipe de ocho años con un déficit de atención “sin diagnóstico” puesto que llevó que estoy a la espera de que lo vea la orientadora del colegio. Después de mucho insistir lo están viendo en salud mental y dice que no lo pueden medicar sin tener un diagnóstico del Cole y así llevó dos años rodando como una pelota,y mientras tanto en el Cole todo son quejas y sofocones por su conducta y por sus notas me encuentro frustrada porque no se como actuar sin peder la paciencia,sin gritarle y sin castigos verdaderamente me siento pérdida sin apoyo por eso me anime a escribirte gracias.

    • Hola Mónica, te mando por correo documentación para ver los pasos que hay que hacer ante la sospecha de un TDAH. Ten calma, el diagnostico no lo tiene que dar el colegio, es un médico. Lo que sí se tienen que dar los síntomas en dos espacios, casa y colegio. Si es TDAh, que eso lo tiene que ver un especialista, no funciónan con castigos, funcionan con refuerzo positivo y con mucha paciencia (que me sé la teoría, otra cosa es que la aplique siempre). Lo primero es tener el diagnóstico correcto y luego aprender, todos, porque es algo que afecta a todo el nucleo familiar. Espero que te sirva lo que te mando, yo no soy médico, sólo una madre que, como todas, quiere lo mejor para sus príncipes,

    • Gracias por tu confianza, pero pierdo los papeles más de lo que debiera, te lo aseguro y luego me inunda un sentimiento de culpabilidad terrible, pero cuando lo verbalizo consigo más paciencia para la próxima ocasión. Esto es una especie de terapia, pones todo negro sobre blanco y se racionaliza. Un beso

  3. Muchas gracias por compartir u experiencia! Yo soh aún más nuevas que tú en estoy: a mi hija la acaban de diagnosticar TDA – no THDA, sé que no es lo mismo. Y reconforta ver que todos somos humanos frente a la frustación de nuestros pequeños (a mí eso es lo que más me está costando por el momento).

    • Paciencia, empatia y mucho cariño. No esperes de tu princesa más de lo que ella te de, que no haya desentendimiento (si existe este palabro que me acabo de inventar) y refuerzo positivo, como dice mi madre: Más se caza con la miel que con la hiel.

  4. Muy buena reflexión. Que el miedo no te paralize jamás. Hay q seguir adelante, educandolos, hablando, queriendolos con tacto y mucha paciencia. Cuando se hacen mayores y toman conciencia d lo q les ocurre sacan todo lo q durante años hemos ido sembrando. Ánimo y a seguir ahí, dandoles nuestra mano en su caminar diario.

    • Gracias, el miedo no me paraliza, soy muy fuerte, lo único que temo es a la falta de trabajo, estoy sobradamente preparada, pero soy demasiado mayor para mi profesión. Sólo me da miedo eso, porque de mi trabajo depende mi príncipe. Un beso grande

  5. Gracias por tus aportaciones y mi enhorabuena por esa implicación en la educación de tu hijo y por la sinceridad con la que cuentas tu odisea en educarlo. Las familias de niñ@s TDAH tenéis mi más sincera admiración y respeto.

  6. Gracias. Encontrarme este relato en estos momentos ha sido para mi como una inyección de oxígeno. Te entiendo perfectamente, me veo reflejada en ti. Pero hay que seguir buscando alternativas y creciendo como personas, ellos nos obligan a mejorar el control de nuestras emociones día a día. Mi hijo ya tiene 12 años, el mismo tiempo que llevo batallando con su actitud ante la vida, nuevos retos cada día, más grandes según crecen….. pero al final está lucha habrá merecido la pena porque algo siempre queda y nuestro peques conseguirán vivir con su impulsividad de manera satisfactoria. Ánimo! Un abrazo!

  7. Hola Milagros. Me ha pasado tu blog una amiga común que tenemos. Ella me ha sufrido, y me sufre, con mis batallas con el TDAH, (tipo combinado, con dislexia, aunque ahora después de años me dicen que no es dislexia sino “dificultades de aprendizaje”) del mediano de mis hijos. Asi es que, ya imaginarás, lo mucho que te entiendo. Me encanta tu blog, tu valentía por saltar de la montaña, tu entusiasmo, tu “buen hacer”… Te seguiré, aprendo mucho.Un beso

    • Ana, por lo que cuentas parece que lo de tu hijo es lo mismo que mi principe, problemas de lectoescritura derivados del TDAH, aqui estamos en la batalla con las letras, gracias por leerme. Yo aprendo de todos los que me escribis también y me siento arropada. Un beso

  8. Holaa!
    Totalmente de acuerdo. Todos nos juzgan, nadie empatiza y las vacaciones son horribles (estoy en ellas), marcas actividades y de pronto…recibes malas contestaciones y rabietas. En mi caso niño casi de 6 años al q no diagnostican en papel pero prácticamente te lo dicen a diario con impulsividad y a su vez falta de integración sensorial a un nivel táctil muy pronunciado. Haces de todo y ves q cuando todo parecía ir bien…plas…otra vez mal…y te hundes y como tu bien explicas todos tenemos problemas no sólo es educarlo a él, yo tengo otro hijo y llega un punto que lo q vale para uno no vale para el otro….y las cosas entran en caos…he sentido cuando te leía que lo mismo no es tan fácil q no soy la única q pierde los nervios y se transforma en Pavarotti…. enhorabuena por seguir intentándolo cada dia

    • Ten paciencia, empatía y amor, mucho amor. Yo creo que esa es la receta. He llegado a la conclusión que todo el mundo te critica por todo. Mira si no las discusiones que se pueden organizar entre madres lactantes (yo le di el pecho dos años) y las que prefieren el biberón. No lo entiendo, se pueden llegar a decir de todo, en lugar de respetar a cada uno con su elección. Así que normalmente cuando me critican, me agarro a eso, siempre y cuando no me pille el dia flojo y entonces me da por llorar, pero enseguida me vengo arriba y sigo en la batalla. Eso es lo que hay que hacer, acoger el miedo y la tristeza para que no se apoderen de ti y poder seguir luchando. Un besazo

  9. Hola, Mila! Acabo de descubrir tu blog gracias a una amiga, y aunque no he leído todas las entradas, te estoy muy agradecida porque al escribirlas me has dado la oportunidad de no sentirme tan sola, pues veo reflejadas muchas de mis propias vivencias, las alegres y las frustantes, de mi vida con mi campeón de 12 años.
    Un gran abrazo.
    Antonia

  10. Hola Mila, acabo de descubrir tu blog y me senti identificada al leer alguna de tus entradas , me invadio un sinfin de emociones ya que plasmas de una forma sensacional todo lo que como mamis sentimos nuestras emociones, nuestros sentimientos , nuestros estados, al tener con nosotros un angel como son nuestros hijos, mi pequeño va a cumplir 9 años el proximo mes y tenemos en este camino dentro del tdah apenas un año y medio en los cuales se han presentado grandes batallas pero seguimos en pie. Felicidades por tu blog.

    • Gracias Prissy, con la mano en el corazón te diré que es muy reconfortante leer cosas de familias en las que te sientes identificada. Cuando estás en plena vorágine piensas que estás sola, pero no es cierto. Ahí fuera hay una gran comunidad en la que apoyarse y a todos os doy las gracias por estar ahí.

  11. Uno de los nuestros también es TDAH y encaja como un guante en todo lo que describes. También trabajamos con rutinas, porque son 3 y con un TDAH diagnosticado y otro más pequeño, que también tiene lo suyo, pues o rutina o muerte. Perdemos muchas veces los nervios. Pero también vemos avances (una psicóloga lo ayuda en las tareas y en técnicas de autogestión) y se nota. Ahora, si le dices: “Esta tarde no sé qué vamos hacer” se le desencaja el rostro. Nosotros implantamos también rutinas en las vacaciones: por la mañana, ordenar el cuarto y la casa, y hacer tareas; a media mañana, ir a la playa/piscina y jugar a un pequeño número de cosas (paletas, buscar cangrejos en las rocas, bañarnos). Luego subir a la casa para comer (el peor momento, ahí se descontrola al cambiar de actividad). Comida, descanso obligatorio hasta las 17:30, y luego otra vez playa/piscina con las mismas actividades, ducha y cena. Es agotador.

    • Ya se que es agotador, sobre todo cuando le cambias la rutina, se cescontrolan y sacan a ese genio oculto a pasear, ahí es cuando a mi me dan ganas de tirar la toalla, es ese momento en el que me dominan todos mis mosntruos y me pregunto cómo voy a soportar estas batallas, dia a dia y sola. Supongo que con hermanos la cosa todavía se complica más. Gracias por darme vuestro tiempo. Un beso

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